Martinica es un departamento de ultramar de Francia. En 1946, la Asamblea Nacional francesa votó por unanimidad para transformar la colonia en un departamento de Francia. Tiene una superficie de 436 millas cuadradas. También es la región ultraperiférica de la Unión Europea. Los habitantes de Martinica son ciudadanos franceses con plenos derechos políticos y legales. Martinica envía cuatro diputados a la Asamblea Nacional francesa y dos senadores al Senado francés. Martinica es una región de Francia y, por lo tanto, es parte integral de la República Francesa. Como parte de Francia, Martinica es parte de la Unión Europea y su moneda es el euro. Al igual que Puerto Rico, Martinica tiene dos idiomas; el idioma oficial es el francés, y prácticamente toda la población habla criollo antillano (Créole Martiniquais). En 2014, Martinica tuvo un PIB total de 8.400 millones de euros. Su economía depende en gran medida del turismo, la producción agrícola limitada y la ayuda de Francia continental. Los empleados de Martinica ganan un promedio de $ 41,499, que van desde $ 26,388 en el percentil 25 a $ 51,237 en el percentil 75, con los mejores ingresos (el 10% superior) ganando más de $ 69,067.
Martinique
is an Overseas Department of France. In 1946, the French National
Assembly voted unanimously to transform the colony into an Overseas Department
of France. It has a population of 376,480 as of 2016 and a surface area of 436 square miles.
It is also
an outermost region of the European Union. The inhabitants of Martinique
are French citizens with full political and legal rights.
Martinique sends four deputies to the French National Assembly and
two senators to the French Senate.
Martinique
is a region of France and is therefore integral part of the French Republic. As
part of France, Martinique is part of the European Union, and its currency
is the Euro. Like Puerto Rico, Martinique has two languages; the official
language is French, and virtually the entire population speaks Antillean
Creole (Créole Martiniquais).
In 2014,
Martinique had a total GDP of 8.4 billion euro. Its economy is
heavily dependent on tourism, limited agricultural production, and grant aid
from mainland France.
Martinique employees
earn an average of $41,499, ranging from $26,388 at the 25th
percentile to $51,237 at the 75th percentile, with top earners (the top 10%) earning
more than $69,067.
Los sectores soberanistas y de izquierda le tendieron una emboscada a Willie para hacerlo ver como enemigo del pueblo.
Willie nunca defendió a Ricky Roselló de las acusaciones por corrupción. Su condena fue a las mentiras demagógicas que utilizó la izquierda para secuestrar la opinión publica. ( Lea su mensaje original y lo verá.)
Afortunadamente, los hechos hablan solos...
Miles de boricuas coinciden en las redes con lo dicho por WILLIE, pero ni una sola figura pública lo ha hecho. Esa improbable desproporción demográfica demuestra que existe un temor a expresarse, que la opinión pública, como lo denunció Willie, sí ha sido secuestrada. Gracias, Willie Colón, por luchar a favor de la libertad de expresión en Puerto Rico.
A propósito de lo ocurrido en Puerto Rico y el ataque de los medios a Willie Colón por su postura ante lo ocurrido. Y es que en el mundo de hoy ser coherente te convierte en enemigo público.-Julio Quiñones
Hace poco Willie Colón recibió una lluvia de criticas e insultos por un mensaje de Twitter donde él condenaba no las protestas que se llevaron a cabo en Puerto Rico, sino un aspecto específico de ellas.
Ese aspecto específico fue que la izquierda aprovechó el furor del pueblo y, como bien lo dijo Willie, "secuestró el discurso público" para beneficio de su agenda política, valiéndose mayormente de dos mentiras clave: las supuestas homofobia y misoginia del gobernador Roselló.
Ante esa denuncia sectores de izquierda y comentaristas desapercibidos le hicieron una encerrona mediática. Algunos de ellos se atrevieron a decir que Willie <<insultó a nuestro país>>. Desde luego que no. Lo que él sí hizo fue alertar al país. Él no usó la frase "ola de estupidez" en el vacío para referirse a los reclamos legítimos del pueblo contra la corrupción ( eso sí sería un insulto ) la usó para referirse a esas dos ideas falsas y embrutecedoras que el sector soberanista implantó viciosamente en la mente de parte del pueblo. Dijo Willie: "Creo que un gobernador corrupto a la larga nos cuesta menos que un pueblo enardecido en el falso testimonio". Ni siquiera estaba defendiendo a Roselló.
Ahora, lo más importante...
Considérelo usted: Acaso no es embrutecedor sacar a gritos de homofóbico y misógino a un gobernador electo democráticamente por haber usado en privado frases que no lo dan por más homofóbico ni misógino que cualquier puertorriqueño promedio, y sobre todo ante su desempeño como gobernador, donde ha favorecido a la mujer y a la comunidad LGBTT. ( Hasta se ganó la enemistad de las iglesias por sus decretos en favor de la comunidad LGBTT. )
Miles de boricuas coinciden en las redes con lo dicho por WILLIE, pero ni una sola figura pública. Esa desproporción demuestra que el discurso público sí ha sido secuestrado. Gracias, Willie Colón, por luchar a favor de la libertad de expresión en Puerto Rico.
On a whim nearly 25 years ago, I bought a salsa LP, which at the time was a genre of music I knew virtually nothing about. The record was Tiempo Pa’ Matar, a 1984 album by someone named Willie Colón. I had no idea who Willie Colón was or what the significance was of that album. But I do remember listening to it and thinking that it didn’t completely sound like what I imagined salsa would sound like. Something was different, but I couldn’t quite figure out what.
A few years later I became friends with Orlando Fiol, an extremely versatile pianist who was then playing in the salsa band of his father, Henry Fiol. I asked Orlando what salsa records I should buy. He immediately recommended Siembra by Willie Colón and Ruben Blades, and for that matter any of the earlier Willie Colón records which featured singing by Hector LaVoe. There was Willie Colón again. Within a couple of weeks I had gotten a hold of Siembra and several of the Colón-LaVoe albums—The Good, The Bad, The Ugly, La Gran Fuga, and one that quickly became my favorite, Lo Mato Si No Compra Esta LP. (The English translation of that is “I’ll Kill Him If You Don’t Buy This Record” and the cover features Willie Colón holding a gun to someone’s head.)
Every one of those records raised more questions than it answered in my attempt to get a grasp of what salsa was. Colón seemed to be changing the rules with each album, but I soon started to realize that was the point. His very first record, El Maloincorporates jazz and soul. On La Gran Fuga, traditional West African drumming and a Mexican fiesta enter his sound world. On Lo Mato there’s some really crazy chromaticism. Good Bad Ugly has prog rock moments. Tiempo Pa’ Matar breaks with tradition by featuring women in the call-and-response choruses of the songs (what salseros call “singing coro”) instead of men. And Siembra, with its conjuring of Weill and Brecht, a wide variety of sound effects, and a seamless metric modulation from disco to salsa, completely defies shorthand description.
For Colón, all of these ingredients can be viable in salsa, but putting all these musics together was a way of making a statement that was as much sociopolitical as it was musical. And as a result of his putting all these ingredients into this music, salsa evolved into one of the most exciting and unpredictable genres of American music. While some have decried salsa as a nonexistent genre that’s just a hybrid of Cuban music, salsa is a conscious amalgamation of musical elements from Cuba, Puerto Rico, the Domincan Republic, and beyond, that could only have happened in a place where people from all of these places lived together—here in the United States. And Willie Colón has been this music’s most versatile practitioner for well over 40 years. In fact, the sophistication of Colón’s compositions and arrangements, as well as his instrumental solos (on trombone and bass trumpet) and vocals, matches what we treasure in the realms of contemporary jazz and post-classical music.
Over the last decade, though, Willie Colón has been musically silent, getting involved in politics and other causes. Happily, while still actively pursuing a wide range of extramusical endeavors, Colón decided to return to the recording studio and create a brand new album, El Malo, Volume II which continues to mine new territory—some of the new songs incorporate reggaeton and one track could best be described as musique concrète. So it seemed the perfect time to talk to him about his five-decade career of musical innovation.